Sunday, August 21, 2011

Las Despedidas (Segunda Parte)

“¿Quién sufre más? ¿Quien se va o quien se queda?” Una de las tantas preguntas que me hacía en aquellos tiempos que veía a mi padre marcharse sin derramar una lágrima.

En ciertos casos es fácil determinar quien sufre más o a quien le duele más la ruptura de las interacciónes que se tienen de manera regular con una persona. En el caso de la muerte quien se va le deja el dolor a esos que le estimaban. En el caso de las relaciones amorosas o afectuosas la situación se complica, ya que se dificulta determinar si quien decide marcharse o desaparecerse se verá afectado por la ausencia de la otra persona. 

En muchos casos quien se va le importa poco la otra persona y el dolor se le deja a quién se queda.  En otras instancias quien se aleja o se marcha lo hace por circuntancias de la cual no tienen control alguno.
En el caso de las despedidas que a muchos inmigrantes o emigrantes nos ha tocado vivir el dolor o vacío de la ausencia uno supone que se siente de ambos lados. Aunque la ausencia y lejanía que siente cada quien es distinta.

En mi caso me imaginaba que mi padre estaría mejor que nosotros, ya que estaría alejado de todos los problemas socioeconómicos que afectan nuestra nación y porque él estaría viviendo en un país más estable y avanzado. Pero también pensaba en el otro lado de la moneda. Nosotros estaríamos extrañando a una persona, mientras que a él le harían falta cuatro. Ya con la edad, cuando uno piensa en eso vivido y profundiza y se enfoca en la situación puede advertir que además de extrañar a las personas que se dejan atrás, amigos, familia, etc. Se extraña también a un país y a todo eso intangible como lo son las rutinas diarias, las costumbres, la sociedad, y la sensación de sentirse en casa.

Quien se queda sufre de manera diferente. Al menos a uno les quedan ciertas cosas intactas pero las cosas que cambian son las que más nos marcan. Esa ausencia tan grande lo cambiaba todo. A mi mamá la convertía en padre y madre y le generaba incontables noches de insomnio. A mi me envejecía y me convertía en hombre antes de la cuenta ya que tenía que servirle de padre a mis hermanitos y servirles de ejemplo. Esa tarea de padre en un principio me resultaba difícil, porque a mi corta edad tenía vaga recolecciones de mi papá. 

Recuerdo que la primera vez que se fue duró dos años fuera del país y yo me imaginaba que las voces y los consejos de mis profesores o de mis tíos provenían de él.

Nadie gana en estos de las despedidas y quien nunca ha dejado su país para buscar una vida mejor para sí o para los suyos no sabe lo difícil que es marcharse, dejarlo todo atrás y empezar de cero. Los políticos Estados Unidenses, or los mismos dominicanos, suelen sentirse invadidos, y en muchas instancias se muestran carentes de empatía. A veces no se dan cuenta que son pocos los que encuentran placentero dejar lo conocido para endeudarse y lanzarse a lo desconocido .

(To Be Continued)  

5 comments:

El Chus said...

A mí, que siempre tuve a mi padre a mi lado permanentemente, se me hace difícil imaginar una ausencia tan larga... Supongo que eso debe de hacer mella en el carácter de uno de formas que me son desconocidas... Espero que en tu caso fuese algo positivo a largo plazo; leyéndote así lo parece...

Un saludo.

Baakanit said...

Son situaciones difíciles, pero como ya sabes el ser humano se acostumbra a todo y situaciones así nos hacen más fuerte. Después de todas esas ausencias tuvimos la oportunidad de vivir juntos por más de una década, y de cierta manera recuperamos el tiempo perdido.

Saludos bro,

Sirélula said...

Asi mismo, es muy facil pensar "oh, no, el esta bien: esta en Nueva York" sin conocer esa otra cara de la moneda, lo que sentimos nosotros cuando venimos aca, a este pais y ciudad que nos lleva con tanto frio y prisa, adentrarse a otra cultura y a veces sin poder contar verdaderamente con nadie....

Baakanit said...

Así es Sirelula, muchos no se imaginan la otra cara de esa moneda fría y dura.

Víctor Manuel said...

Aquí lo dijiste todo: Nadie gana en esto de las despedidas.