Thursday, October 11, 2012

Lo Que No Se Olvida

De nada vale anotar lo que no se olvida. No hacen falta reminders ni mensajeros. Lo que no se olvida nos sigue, se asoma con el frío y la soledad, en esas noches de Otoño que parecen interminables. No, no se va de la mente, se pega sensualmente como Bachata.

Con ojos cansados y sueños perdidos espero en la banca. La brisa me acaricia y se desliza por mi oreja. Eso que me sigue me golpea el pecho y me hace recordar las maravillas de aquel lugar acogedor. Con el paso del tiempo se agudiza el sentimiento que martilla el corazón. Lo que no se olvida me ha olvidado y ya no soy más que un duende del pasado.

Tuesday, July 31, 2012

Must be the Jazz

Ha de ser el jazz, must be the jazz, quien da vida nuevamente a mis dedos.
Must be the jazz, I bet. No wonder I'm in the mood to write again, to get back on top of the horse and ride.
Feels good, feels liberating to be able to type, to shake my head to the music, to fill these white pages with some meaningless words.
Must be the jazz, I'm sure, quien me hace volver a este rincón abandonado,
Must be the jazz, yes way, which makes this Western night a peaceful one.
Ha de ser el jazz, quien me hace sentir en New York, walking down the streets kissing in every corner.
Must be the jazz, must be.

Sí, He Amado


Sí, he amado y lo he callado. He amado con locura sin nunca haberlo dicho. A cada una de ellas las he querido. Con el pasar del tiempo, valoro más lo vivido. Sí, he extrañado, quizás demasiado, tal vez mucho más de lo que me han extrañado. Las he amado con todo lo que he tenido, entre mis posibilidades, capacidades y limitaciones. En ocasiones he sido un villano, un santo, un palomo. Las he querido a pesar de sus defectos y a pesar de los míos, esos que nunca termino de conocer. Las recuerdo bien a todas, ahora son fantasmas del pueblo de Pedro Paramo. Ahora todas habitan un solo cuerpo, uno que me sigue como sombra. Cohabitan allí, paralizadas en el tiempo: sus locuras, sus excentricidades, sus humores y mal humores, sus maneras de hacer el amor, sus pasados, sus dolores, sus ambiciones y sus sonrisas. Unas más que otras visitan mi mente con frecuencia y me hacen ver la imposibilidad matemática de algún día regresar con alguna de ellas. Mi caminata continua, ahora más sabio y abatido, con la frente en alto porque mientras mi sangre contenga alcalina, sé que el futuro será mejor.   

Wednesday, March 28, 2012

Easy

Huir no puedo,
La sombra me sigue, me ataca.
Me atrapa.

El pasado reencarna en presente,
Soy presa fácil:
De caricias imaginarias,
De escapismos temporarios.

Después de masticado,
Amanezco tendido en la playa,
Sin brújula, sin bote, sin agua.




Saturday, March 24, 2012

Californian Cop


La escalera parecía no tener fin. Había perdido la cuenta de la gente que pasamos que se detuvieron a fumarse un cigarrillo, a besarse, a tomarse una cerveza, a disfrutar la vista o simplemente a recuperar su aliento. 

Le pregunté a una chica que venía bajando que qué tal el bar de arriba. No me contestó, y siguió descendiendo. (Creo que estaba demasiada borracha para entender mi inglés con acento). 

"Debe ser bueno el sitio." Le dije a Rob quien venía subiendo conmigo.

"Parece que sí." Me contestó mientras miraba azorado a una gringa de escote provocativo.

Media hora más tarde, estábamos más cerca de la cima. Un grupo de gente bloqueaba el final de la escalera. Con una combinación de empujones y permisos logramos acercarnos más a la tierra plana.

El último peldaño lo ocupaban dos tipos, uno de ellos pasado de peso y eso fue algo que me pareció sorprendente ya que no podía creer que había podido llegar tan lejos. El gordo me bloqueaba el paso, le pedí permiso varias veces y se hizo el sordo. Lo empujé y de inmediato se viró y me empujó casi sacándome de las escaleras. Logré subir y desde arriba le lancé una patada y le di por la barriga. En ese momento fue que advertí que era un policía. Los Altos Police decía su placa de plata. De inmediato desenfundó su pistola e intentó apuntarme con ella. La gente alborotada empezó a bajar despavorida. Yo me quedé congelado, después de seis disparos fallidos me lancé hacia él y le arrebaté el arma.
Sorprendentemente, él ni fuerzas tenía para sostenerla, me di cuenta que estaba bien borracho.

Le pasé la pistola a Rob y subí con el policía a la zona plana. Mientras le hacía una llave de oso le dije a mi amigo que llamara al 911 y le explicara la situación. Así lo hizo.

La gente del bar nos veía de manera extraña. Las horas pasaban y la multitud poco a poco se fue para su casa.
Al ver que el policía era inofensivo, lo solté y dejé que se sentara en una banca frente al bar. 

Me hallaba cansado, había gastado muchas fuerzas subiendo y luego sujetando al uniformado. Cada vez que veía a esa masa vestida de gris quedaba bien sorprendido. No de que alguien tan ebrio fuese policía sino de que alguien tan gordo hubiese podido subir todos esos peldaños.

La noche cayó y calló. En la tranquilidad, desde lo alto de Los Altos, se veían las luces de las mansiones. Respiré el aire fresco y divisé al policía durmiendo en la banca, no parecía mala gente. Le quité la pistola a Rob y me acerqué al oficial. Posé la pistola junto a su cabeza, me di la vuelta y bajamos.

Saturday, February 25, 2012

Carnaval Vegano

http://yalodominicana.blogspot.com/2012/02/respeto-una-tradicion.html


Wow, cómo me acuerdo de aquellos tiempos de caretas y disfraces sencillos. Tiempos en los que muchos Veganos nos parábamos bajo los tamarindos del antiguo Parque Duarte.

Qué bonita iniciativa la de Marcos. Al ver las caretas me acordé del caretero Felipe Abreu, quien en esos tiempos, por problemas de las tiroides ya había perdido casi la voz. Recuerdo una vez que me asomé por la puerta de su taller y el me invitó a entrar. (Qué contento me puse al ayudarle y al ver como se hacían las caretas)

Entré y él me puso a pintar caretas. Recuerdo bien su taller, el olor a barro, los recortes de periódicos amarillentos pegados en las paredes de tabla, las fotografías de cuando fue rey momo del carnaval. Qué tiempos aquellos!

Friday, January 27, 2012

Un Invierno en Nueva York

Se siente bien estar de vuelta aunque sea sólo por diez días. Algo en NY incentiva la creatividad de gran manera, y creo que por primera vez advierto cual es la fórmula mágica de esta ciudad: Estimulación Visual.

Son tantas las cosas que suceden a nuestro alrededor que es difícil que las ideas no surjan. Calles aglomeradas, niños lanzándose bolas de nieve, modas raras, pasajeros que abordan el autobus y le ruegan al chofer que los lleve sin pagar, etc.

Me he pasado varios días organizando mis libros viejos, empacándolo para enviarlos a California. Mientras uno va por ese proceso se da cuenta que a pesar de lo mucho que uno quiere los libros, es un dolor de cabeza estar en eso, y que la tecnología lamentablemente (Para los libros de papel) terminará facilitando las mudanzas.

También me he topado con muchísimos manuscritos, y me sorprendo de lo productivo que fui en mis años en la ciudad y de lo poco que he escrito desde que me mudé.  A veces me pongo a pensar que la ciudad en la que vivimos tiene mucho que ver con nuestra productividad literaria, que una Habana, un Paris, un Santo Domingo, un Nueva York, un Buenos Aires, influye mucho en la motivación. Aunque claro, hay gente que prefiere estar aislados escribiendo desde sus cabañas o ciudades olvidadas.

El proceso de empacar los libros que iba a enviar a mi casa de cierta manera fue como si estuviese editando una obra. Ya que muchos libros no eran lo suficientemente importante para mí para enviarlos. Algunos de ellos no pensé que los re-leería, y otros, aunque buenos, no pensé que se merecían el precio de envio.

Los libros de Borges, Onetti, Cortazar, Steinbeck, Rulfo, Kafka, Dostoyevsky y Bioy fueron los que pasaron el examen. También los libros de mis amigos blogueros se irán conmigo. Para mi próximo viaje, me llevaré los libros que no calificaron para abordar la primera clase.

Este invierno primaveral me ha sentido bien, me siento rejuvenecido después de este viaje y con mucho más ganas de crear. Me resulta interesante ver lo que una amada ciudad puede hacer.




Sunday, January 15, 2012

Las Llegada (Segunda Parte)


San Mateo es el nombre de mi nueva ciudad, irónico que tenga que albergar a un ateo como yo. Pero así es la vida, llegamos a vivir en aquellos lugares donde nos empuja el viento.

Por estos lados los dominicanos somos poco conocidos. Rara vez se topa uno con una persona que pueda ubicar nuestro país en un mapa o que haya escuchado acerca de nosotros. Cuando hablas de tu nacionalidad inmediatamente piensan que eres de algún país sudamericano o quién sabe dónde. Todo esto es por supuesto es nuevo para mí ya que siempre viví en lugares en donde había un gran número de compatriotas y en dónde a veces se conocía bien lo bueno y lo malo de nosotros.

Cuando se vive en lugares en donde hay poblaciones grandes de dominicanos terminamos subestimando tantas cosas que luego cuando estamos lejos advertimos que tan importantes eran esas cositas que y nos olvidábamos del rol que jugaban para hacernos extrañar menos la tierra que habíamos dejado atrás.

En Nueva York se extraña mucho ese terruño caribeño, pero el estar rodeado de gente dominicana, de productos dominicanos, del hablar y la música dominicana, la mente se condiciona y se engaña.

El otro día Jon Stewart decía que lo que tradicionalmente hacía de este país algo grandioso, era el ver como la gente que había tenido cierto éxito acogía al recién llegado y le ayudaba a sobrevivir, mostrándole truquitos de la ciudad, dándole posada hasta que éste o estos pudiesen caminar por su cuenta.  Lo he parafraseado y como buen parafraseador he agregado cosas que él no dijo esta semana en una de esas entrevistas que les hace a sus invitados. (El comentaba que estaba bien que le aumentaran los impuestos a los ricos para ayudar a los pobres.)

Eso que cuenta Stewart es parte de lo que sucede cuando muchos de nosotros llegamos a esa gran metrópolis y nuestros familiares o amigos empiezan a mostrarnos los truquitos de la ciudad, nos hablan de las leyes, de que nos multarán si nos meamos, si tiramos basura o si bebemos cerveza en la calle. Nos aconsejan que si entramos al Subway sin pagar o si nos pasamos de vagón a vagón mientras el tren va en movimiento nos pueden dar un 'somo'. A través de estos ‘Guías turísticos’ vamos aprendiendo de los estereotipos que circulan por la ciudad, que los morenos son atracadores, que los dominicanos venden drogas, que los boricuas se la fuman, que los blanquitos son la gente más decentes y educadas que existen.

También nos van educando acerca de las formas de buscar trabajo, nos dicen donde venden más barato, si no sabemos inglés nos enseñan palabritas como excuse me o sorry para que no nos golpeen si pisamos o empujamos a alguien dentro del autobús o de un vagón del tren.

Otra cosa que nunca falta es  el curso intensivo en como tomar un bus o el tren. Recuerdo la primera vez que vi un mapa del sistema de trenes de NY. Mi papá me explicaba con lujo de detalles como funcionaba todo y qué tenía que hacer si me perdía o me pasaba de estación. Yo le tomé el hilo de inmediato, pero me imaginé en ese instante lo difícil que ha de ser para personas que no hablan inglés acostumbrarse a un sistema tan complejo, a un sistema que no tiene nada que ver con ese de sus países en donde no se viaja con mapa sino con buena memoria. En países en donde pasajeros y choferes se desplazan en base a materia gris y no a mapas o ‘GPSeses’

Ahora que hablo de este tipo de choferes, me acuerdo de mi papá cuando vivíamos en La Vega y como muchas veces cuando alguien tenía que viajar a la Capital o algún rincón del país a él era el primero que buscaban ya que sabía andar por todo el país.

Bueno, el punto que quiero hacer es que cuando se llega a NY o a un lugar en dónde alguien nos muestra como funciona todo es mucho más fácil moverse y adaptarse.

Mi llegada a estos lados fue totalmente distinta. Llegué sin saber dónde tenía que ir para conseguir la mínima cosita. Cada descubrimiento fue un pequeño logro: Encontrar una barbería, el hallar un lugar en donde vendían plátanos, cómo utilizar el transporte público, cómo pagar el pasaje, cómo saber que se está en el tren o bus correcto etc. 


Cuando se está solo en una tierra extraña los sentidos se agudizan y uno trata de absorber cada detallito, se vive con los ojos bien abiertos, tratando de entender como todo funciona, cómo se comporta la gente, cuales leyes se aplican, cuales no, etc.

Estar de este lado del país hace que extrañe no sólo a mi tierra, si no a mi gente. Hace que vea con otros ojos a NY, esa ciudad tan acogedora que lo tiene todo y nos hace adictos a sus encantos. Entre las cosas que extraño: Extraño a los morenos y sus tumbaos, sus swaguers, sus acentos, sus historias, su hustling. Extraño a los dominicanos, sus diálogos, sus historias acerca de demandas, sus bullas, sus barberos, sus productos alimenticios, extraño verlos bailar, extraño verlos machucar su inglés, hablar de Don Francisco, de Leonel. También me hacen falta los boricuas y su Patriotismo extremo, extraño escuchar a las estrellas de la Fania en cada Esquina del Bronx, me hace falta escucharlos decir ajoz o cajo en vez de carro. Me hace falta Central Park, Union Square, Washington Heights, Fordham Road, Spanish Harlem, El Village, jugar softball los domingos, jugar basketball con los morenos que donquean. Me hace falta saber de los Yankees, de los Knicks, de Boston, de Bloomberg, de los políticos y médicos dominicanos que estafan la ciudad, me hace falta escuchar hablar de las alertas rojas en Times Square, me hacen falta los personajes del Subway, los artistas hambrientos, los pordioseros, los andrajosos, los yuppies, los hipsters de Brooklyn, los amigos, las fiestas de salsa, etc.

A pesar de todo, de este lado también hay cosas que me calman, toparse con las cadenas de tiendas americanas de cierta manera me hace sentir en casa. Escuchar bachatas siendo tocadas en los carros de muchos mexicanos, el clima, la calma y el sol hacen que de cierta forma me acuerde un poco a mi República Dominicana...

En inglés hay una frase que dice que la distancia hace ensanchar al corazón, siento que eso es lo que me está pasando. Por suerte ya me he adaptado y la llegada se ha transformado en otra cosa que no puedo definir. Ya con lo poquito que sé podría mostrarles a otros como funcionan las cosas por estos lados. Después de todo... ¿De qué sirven los conocimientos si no se comparten?

Friday, January 6, 2012

Las Llegadas


El otro día una amiga se quejaba por Facebook del frío de Nueva York y yo quise comentarle en su estatus con un link de Balbuena diciendo su clásica frase: “Tu no querías Nuebayol? Coge Nuebayol” Pero no pude encontrar el video clip exacto, gracias a esto terminé descubriendo en Youtube que alguien había posteado en diez partes la clásica película dominicana, Nuebayol. Como no la había visto desde que se extrenó en el 1995 decidí verla otra vez.

 Esta vez, después de vivir 11 años en NY la vi con otros ojos, el film tomó otra vida y pude apreciarlo de una manera distinta.

Recuerdo que en aquellos tiempos no le hallé nada malo a la película y que a través de los años seguía considerándola una de las mejores de Rep. Dominicana sin ni siquiera acordarme bien de la trama.

Durante esta segunda ocasión pude notar muchas de sus deficiencias, la actuación media teatral del primo de Balbuena, el acento raro de la enamorada de Balbuena, que sin ponerme a googlear podría decir que suena más como acento venezolano. Pero a la vez pude percibir, lo bien reflejadas que quedaron las idiosincracias dominicanas. Incluso descubrí que la película se le ha entrado tanto por las venas a los dominicanos de New York, que hay chistes que personas que ha visto la película te hacen en los que ellos cuentan anécdotas de cosas que le pasaron a alguien que ellos conocen, pero inconscientemente ellos relatan sin darse cuenta escenas de esa película. En fin, me gustó mucho verla y comparar mi llegada a Nueva York a esa de Balbuena.

Recuerdo vagamente que cuando mis dos hermanos, mis padres y yo llegamos nos tuvieron que dividir, para que la carga no fuera tan pesada. Yo me quedé con mi tía, mis hermanos con mi abuela y mis padres con mi tío. (Pensándolo bien voy a tener que preguntarle a mis hermanos y padres dónde fue exactamente que ellos se quedaron cuando llegaron porque ahora mismo eso no es un dato que tengo bien claro.) No me da vergüenza el no tener esos datos claros ya que de cierta forma cuando uno escribe y trata de desempolvar los recuerdos de vez en cuando uno termina dándose cuenta que hay cosas en las cuales no habíamos pensado en mucho tiempo que ya no son tan precisas, que el tiempo nos las ha cambiado y entonces tenemos que recurrir a la memoria de los otros para ver si nos dan una aclaración de esos acontecimientos ‘históricos’.

En la película Fellito y Balbuena caminan por las calles de Manhattan y entran a un montón de tiendas a buscar trabajo. Esas escenas me causaron risa porque mi tío también hizo lo mismo conmigo. Con apenas dos semanas en la ciudad, y sin todavía tener mi tarjeta de Seguro Social, mi tío ya me estaba llevando a un sin número de tiendas para ver si me daban trabajo. Ya de esas tiendas no me acuerdo, la única que recuerdo es de esa visita que hicimos a un Mcdonald de la calle 207. Recuerdo que desde que él mencionó que aún no tenía Social Security dijeron que no había nada para mí.

Semanas después, a través de una amiga mi tío logró conseguirme un trabajo en una factoria de NJ. En esa factoría se fabricaban cajas plásticas para video cassettes . Ese fue mi primer trabajo, cuatro días después, a través de un amigo me consiguió un trabajo mejor en Manhattan en donde trabajé por casi 7 años. A mi me gusta mucho contar la historia de ese primer trabajo, de cierta manera me gusta más contarla oralmente que escribirla, ¿No sé por qué? ¿Quizás sea la vagancia? Creo que siempre hay cosas que se dicen mejor cara a cara. 


Bueno... de todos modos sólo quería comentar en esa similitud entre mi llegada a la de Balbuena. También de cierta manera siempre me ha gustado saber cuales han sido los primeros trabajos de la gente que conozco o la gente famosa, me resulta interesante porque muchas veces uno puede ver que tan lejos han llegado o que tan cerca están de sus inicios. Creo que por eso disfruté tanto escuchar el audiobook de la biografía de Steve Jobs. (A propósito del tema, ayer leí una entrevista que le hicieron al comediante Louis C.K. en la cual el mencionaba que llegó a trabajar en una tienda de video, en un taller de mecánica y en un Kentucky Fried Chicken.)  

Retomando la conversación acerca de las llegadas… también recuerdo cuando salí del JFK con maletas en manos y la primera persona que vi fue un hombre vestido totalmente de negro, con un sombrero puesto y con mechones rizados de cabellos que le bajaban hasta el cuello. Extrañamente la vestimenta del tipo me evocó la imagen de Abraham Lincoln. Años después cuando vi una guagua llena de hombres vestidos igual que el tipo, me di cuenta que esa vez me había topado con un judío jasídico.

Aunque esto que voy a decir es medio random, otra cosa que me llamó la atención cuando llegué a NY fue ver lo iluminada que estaban las autopistas y lo moderno que se veían los anuncios de tráfico en la calle. Esas letras anaranjadas aún las recuerdo como si fuera ayer. (Looking back, creo que mi admiración por la claridad de la ciudad en aquel tiempo tuvo mucho que ver a que acaba de llegar de la tierra de los apagones, en donde las autopistas hay que manejarlas con luces altas por que casi no se ve nada.)

P.D. Se siente bien llegar de nuevo a este blog, aunque la tecnología haya avanzado tanto desde esa primera vez que escribí aquí en Septiembre del 2005, aún se siente bien compartir estas palabras con los internautas que a veces por error o por costumbre se asoman por aquí. Aunque ya existan métodos más modernos y fáciles para expresar ciertas cosas, hay cosillas que sólo el formato largo de un blog las hace florecer.