Friday, January 6, 2012

Las Llegadas


El otro día una amiga se quejaba por Facebook del frío de Nueva York y yo quise comentarle en su estatus con un link de Balbuena diciendo su clásica frase: “Tu no querías Nuebayol? Coge Nuebayol” Pero no pude encontrar el video clip exacto, gracias a esto terminé descubriendo en Youtube que alguien había posteado en diez partes la clásica película dominicana, Nuebayol. Como no la había visto desde que se extrenó en el 1995 decidí verla otra vez.

 Esta vez, después de vivir 11 años en NY la vi con otros ojos, el film tomó otra vida y pude apreciarlo de una manera distinta.

Recuerdo que en aquellos tiempos no le hallé nada malo a la película y que a través de los años seguía considerándola una de las mejores de Rep. Dominicana sin ni siquiera acordarme bien de la trama.

Durante esta segunda ocasión pude notar muchas de sus deficiencias, la actuación media teatral del primo de Balbuena, el acento raro de la enamorada de Balbuena, que sin ponerme a googlear podría decir que suena más como acento venezolano. Pero a la vez pude percibir, lo bien reflejadas que quedaron las idiosincracias dominicanas. Incluso descubrí que la película se le ha entrado tanto por las venas a los dominicanos de New York, que hay chistes que personas que ha visto la película te hacen en los que ellos cuentan anécdotas de cosas que le pasaron a alguien que ellos conocen, pero inconscientemente ellos relatan sin darse cuenta escenas de esa película. En fin, me gustó mucho verla y comparar mi llegada a Nueva York a esa de Balbuena.

Recuerdo vagamente que cuando mis dos hermanos, mis padres y yo llegamos nos tuvieron que dividir, para que la carga no fuera tan pesada. Yo me quedé con mi tía, mis hermanos con mi abuela y mis padres con mi tío. (Pensándolo bien voy a tener que preguntarle a mis hermanos y padres dónde fue exactamente que ellos se quedaron cuando llegaron porque ahora mismo eso no es un dato que tengo bien claro.) No me da vergüenza el no tener esos datos claros ya que de cierta forma cuando uno escribe y trata de desempolvar los recuerdos de vez en cuando uno termina dándose cuenta que hay cosas en las cuales no habíamos pensado en mucho tiempo que ya no son tan precisas, que el tiempo nos las ha cambiado y entonces tenemos que recurrir a la memoria de los otros para ver si nos dan una aclaración de esos acontecimientos ‘históricos’.

En la película Fellito y Balbuena caminan por las calles de Manhattan y entran a un montón de tiendas a buscar trabajo. Esas escenas me causaron risa porque mi tío también hizo lo mismo conmigo. Con apenas dos semanas en la ciudad, y sin todavía tener mi tarjeta de Seguro Social, mi tío ya me estaba llevando a un sin número de tiendas para ver si me daban trabajo. Ya de esas tiendas no me acuerdo, la única que recuerdo es de esa visita que hicimos a un Mcdonald de la calle 207. Recuerdo que desde que él mencionó que aún no tenía Social Security dijeron que no había nada para mí.

Semanas después, a través de una amiga mi tío logró conseguirme un trabajo en una factoria de NJ. En esa factoría se fabricaban cajas plásticas para video cassettes . Ese fue mi primer trabajo, cuatro días después, a través de un amigo me consiguió un trabajo mejor en Manhattan en donde trabajé por casi 7 años. A mi me gusta mucho contar la historia de ese primer trabajo, de cierta manera me gusta más contarla oralmente que escribirla, ¿No sé por qué? ¿Quizás sea la vagancia? Creo que siempre hay cosas que se dicen mejor cara a cara. 


Bueno... de todos modos sólo quería comentar en esa similitud entre mi llegada a la de Balbuena. También de cierta manera siempre me ha gustado saber cuales han sido los primeros trabajos de la gente que conozco o la gente famosa, me resulta interesante porque muchas veces uno puede ver que tan lejos han llegado o que tan cerca están de sus inicios. Creo que por eso disfruté tanto escuchar el audiobook de la biografía de Steve Jobs. (A propósito del tema, ayer leí una entrevista que le hicieron al comediante Louis C.K. en la cual el mencionaba que llegó a trabajar en una tienda de video, en un taller de mecánica y en un Kentucky Fried Chicken.)  

Retomando la conversación acerca de las llegadas… también recuerdo cuando salí del JFK con maletas en manos y la primera persona que vi fue un hombre vestido totalmente de negro, con un sombrero puesto y con mechones rizados de cabellos que le bajaban hasta el cuello. Extrañamente la vestimenta del tipo me evocó la imagen de Abraham Lincoln. Años después cuando vi una guagua llena de hombres vestidos igual que el tipo, me di cuenta que esa vez me había topado con un judío jasídico.

Aunque esto que voy a decir es medio random, otra cosa que me llamó la atención cuando llegué a NY fue ver lo iluminada que estaban las autopistas y lo moderno que se veían los anuncios de tráfico en la calle. Esas letras anaranjadas aún las recuerdo como si fuera ayer. (Looking back, creo que mi admiración por la claridad de la ciudad en aquel tiempo tuvo mucho que ver a que acaba de llegar de la tierra de los apagones, en donde las autopistas hay que manejarlas con luces altas por que casi no se ve nada.)

P.D. Se siente bien llegar de nuevo a este blog, aunque la tecnología haya avanzado tanto desde esa primera vez que escribí aquí en Septiembre del 2005, aún se siente bien compartir estas palabras con los internautas que a veces por error o por costumbre se asoman por aquí. Aunque ya existan métodos más modernos y fáciles para expresar ciertas cosas, hay cosillas que sólo el formato largo de un blog las hace florecer.

4 comments:

Víctor Manuel Ramos said...

La película de Balbuena es realmente mala, pero fue necesaria, y hacen falta más. Muy curiosas las memorias de tu llegada. Esas primeras impresiones lo marcan a uno.

Baakanit said...

Asi es, Angel Muniz abrio las puertas y como dices aun faltan muchas. Es dificil compartir peliculas asi con quienes no son dominicanos, lol.

Sirélula said...

Leerte me es siempre tan refrescante!

Baakanit said...

Gracias Sirélulita, lindo verte refrescada por estos lados.